La mayoría de personas piensan que el verano es para descansar. Descansar de los esfuerzos realizados durante la primera parte del año, de los madrugones, del estrés que tanto afecta a la mayoría de empleados, en fin, para desconectar.

Pero si a ese planteamiento le damos la vuelta, ¿y si se aprovecha ese tiempo en el que estamos más libres para hacer cursos y formarnos? La idea puede parecer “rara” pero no lo es tanto: podemos realizar cursos de verano.