Hablar en público es una de las experiencias más gratificantes que se pueden vivir, pero también puede ser una situación tensa y desagradable.

Existen mitos que están presentes en el imaginario de la mayoría de personas como que:

  • Hablar en público pone nervioso, es incómodo, da vergüenza, puedes hacer el ridículo, vale con salir del paso, no me va a tocar a mí, con llevar un PowerPoint es suficiente, lo preparo en un rato y basta, etc. etc. etc.

La verdad es que en demasiadas ocasiones un profesional “fastidia” su carrera por no saber hacer exposiciones a compañeros, clientes, jefes, o equipos de manera eficaz. Con eficaz nos referimos a algo tan sencillo como que el público al que te diriges entienda no solo el contenido de lo que has trasmitido sino el sentido último que querías trasmitir.

Aunque con transmitir el contenido la mayoría de la gente se conforma, hay que reconocer que es triste que el público se quede en una fase tan superficial de entendimiento de la esencia del mensaje. Recuerda que el mensaje puede ser una venta importante, tu presentación de resultados al consejo, una formación para tus compañeros clave para el desarrollo de la empresa, o incluso tu speech en la boda de tu hija.

Oradores aburridos, poco naturales, nerviosos, inseguros, palizas, retóricos, veloces, planos, poco empáticos, hay muchos, ¿por qué?, la respuesta es que simplemente no se han dado cuenta de que hablar en público es algo apasionante y una gran oportunidad para el desarrollo y la autosatisfacción.

No es difícil. Esto es lo primero que hay que interiorizar, y además depende al 100% de uno mismo, por lo que a partir de ahí solo queda aprender a controlar esa resistencia interna. Convencido ya de que puedes hacerlo bien, que tienes mucho que decir y comunicar y que quieres hacerlo, lo demás es un camino sin obstáculos.

Es interesante observar que la mayoría de personas utilizan el lenguaje no verbal y paraverbal a las mil maravillas en su vida privada, pero ¿qué pasa cuando el público no es tu grupo de amigos sino que es una sala de 75 personas desconocidas que me miran con ojos aparentemente poco amables?, entonces me olvido de mis manos y mi mirada, mi voz se vuelve titubeante y acelerada, me falta el aire y solo pienso en acabar cuanto antes y salir de allí sano y salvo…

Un orador inseguro es un orador muerto. Al ganar seguridad en ti mismo y disfrutar de lo que haces, tu comunicación no verbal y paraverbal será por arte de magia más eficaz, por supuesto que se puede entrenar la voz, la velocidad, el movimiento, la mirada, etc. para eso están las formaciones o la experiencia crítica.

Además recuerda que lo que trasmites se puede decir de muchas formas, el contenido debe ser pensado, no vale con salir y soltar un rollo más o menos estructurado, el orador debe ser estratégico, todo lo que diga debe tener un sentido concreto en orden a alcanzar tu objetivo, que como decíamos antes no es otro que trasmitir algo para que el público entienda el sentido último y la intención que tienes.

Aprende a hablar en público de manera eficaz y disfruta haciéndolo con SDS training, ¿te atreves a comunicar eficazmente?